RESULTADO

«En realidad lo que yo tenía en mente antes de tomar la salida era estar siempre con los pies en la tierra, hacer las cosas bien día a día y llegar sin incidencias al campamento, sin preocuparme de ningún resultado, además de acumular experiencia y de poder prestar asistencia a mis compañeros de equipo, en el caso de que la necesitasen. El objetivo de nuestra escuadra era, al fin y al cabo, llegar los tres pilotos a la meta de Córdoba».    

APRENDIZAJE

«Lo primero que constatas en el Dakar es que hay dos carreras: la que hacen los de adelante, digamos, los del “top 20”, y luego, la de los siguientes, sobre todo, a partir del trigésimo para abajo. Éstos son unos verdaderos valientes, porque para ellos, que pasan cuando el terreno ya lo han machacado coches y camiones, resulta un verdadero calvario. Por otra parte, la lección que de verdad aprendes es que el Dakar es como el ajedrez: no gana quien mueve más deprisa las fichas, sino quien piensa mejor la jugada».

DUREZA

«Creo que la intensa preparación que llevé a cabo en el Centro de Alto Rendimiento de San Cugat desde junio del año pasado ha dado su fruto y, físicamente, me he encontrado muy bien, no habiendo sufrido ningún día ni por el cansancio ni por el mal de altura. Esto es vital, porque cuando pilotas agotado, ya la cabeza no te funciona igual, no lees bien el “road book”, tus movimientos son más lentos…».

LA MOTO

«La Hero que he llevado, a pesar de ser el modelo antiguo, me ha permitido en algunas etapas plantar cara a las KTM, Honda, y Yamaha oficiales, y no ha dado el menor problema. Tiene una velocidad punta ligeramente inferior, pero a mí me ha ido bien así, porque aún me falta experiencia en cuanto al pilotaje a altas velocidades. El equipo, eso sí, ha trabajado de maravilla y, de forma muy especial, mi mecánico, Rubén. Éramos una formación muy modesta, con solo nueve personas, frente a los treinta de un “team” como KTM, pero siempre he disfrutado de una asistencia perfecta».

EN CARRERA

«En ocasiones parecía que tiraban de mí un ángel y un demonio. El demonio me decía “dale más gas, corre más, que sabes hacerlo” y el ángel replicaba “no hagas tonterías, que lo puedes estropear”. Al final, ha ganado el ángel porque, si soy sincero, en ningún momento he atacado a fondo. Primero, porque aún no sé muy bien hasta qué punto es adecuado dar más gas en una carrera como el Dakar, y segundo, porque, caso de haber ido más deprisa, desconocía las consecuencias que habría podido tener el comerse un peligro en un terreno tan cambiante, tan nuevo para mí. Así que he optado por adoptar un ritmo seguro y de hecho no he sufrido una sola caída, aunque sí me llevé un par de sustos grandes».

PRESENTE

«Ya puedo decir que estoy plenamente recuperado, y aunque se supone que ahora toca un poco de desconexión y unas merecidas vacaciones, hay de por medio muchos compromisos con los medios y también con los patrocinadores, lo que obliga a viajar y a cierta actividad. Luego ya, cuando pasen unas cuantas semanas, realizaré una prueba de esfuerzo, para, seguidamente, arrancar con sesiones de pruebas, etc.».

 Fuente: Carlos Larreta©

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