La navegación Roadbook vive uno de sus momentos más dulces con una riquísima oferta amateur por toda la geografía peninsular, como la recién creada Copa de España Mototurismo Adventure, o la veterana categoría Hobby del campeonato nacional portugués Roadbook Rally Raid, que favorecen la navegación frente al crono, premiando en lo alto del cajón al piloto que más fiel se haya mantenido en el trazado a seguir, acercando así esta disciplina al aficionado que, seguro, acabará nutriendo los Rally Raid bajo estricto crono.

El Roadbook, o libro de ruta, es un papel continuo de dimensiones estandarizadas, dividido en tantas filas de viñetas como indicaciones sean necesarias para desde el punto A de salida, llegar al B de meta, afrontando un trazado del todo desconocido, y para el que necesitaremos un roadbook-holder con el que avanzar las indicaciones desde su control remoto en el puño de nuestro manillar, o directamente con la mano a su eje motriz de no ser un holder motorizado, y un odómetro, que podrá ser el original de nuestra moto si cuenta con opción de recalar-ajustar los kilómetros, o específico para navegación roadbook, que además nos proporcionará el rumbo o cap imprescindible para raids africanos.

 

En el roadbook podemos diferenciar tres columnas de información, que de izquierda a derecha nos señalan el cuándo, el qué y el cómo:

En la primera y a tamaño más destacado vemos la referencia de kilómetros totales desde el inicio de la navegación; y a menor tamaño, la distancia respecto al punto kilométrico de la anterior fila.

La segunda columna nos muestra de modo gráfico el entorno que nos encontraremos en aquel punto kilométrico: cruces, ríos, edificaciones, bosques…; indicaciones de navegación propiamente dichas: direcciones, desvíos…; o advertencias de peligro para adecuar nuestro ritmo a las circunstancias del trazado.

En la tercera columna distinguimos las circunstancias particulares que nos encontraremos mediante símbolos o abreviaturas también estandarizadas: señalizaciones verticales que debemos respetar, advertencias de peligro que refuerzan las gráficas de la segunda columna o alusiones de visibilidad, entre muchas otras que puedes descargar aquí.

Una vez en marcha, la lectura del roadbook la haremos por filas, comprobando que los kilómetros que nos muestre nuestro odómetro coinciden con los señalados en el roadbook para cada representación gráfica que vayamos superando, como muestra el ejemplo:

En el kms 3,74, en el cruce, debemos proseguir de frente atendiendo a un estrechamiento de la pista (E3).

 

En el km 5,30 -1,56 kms después de la fila 2- debemos tener precaución (!!) ante una posible compresión o agujero en el trazado.

 

En el km 7,52 -2,22 kms después de la fila 3-, dejando una edificación a la izquierda, seguiremos de frente en el cruce ante un bosque que dejaremos a mano derecha y con precaución ante piedras sobre la pista (CX).

 

Navegando sobre pista como es el caso, no será necesario atender a los rumbos (179º, 101º) señalados en las filas 2 y 4, siendo suficiente el resto de información ofrecida para mantener una navegación fluida sin cometer excesivos errores.

Pero ¿Qué sucede si no interpretamos bien alguna de las direcciones a tomar? Es posible que nos demos cuenta pasados unos cientos o miles de metros, cuando la siguiente referencia del roadbook no nos coincida con el entorno en el que nos encontramos. Daremos media vuelta para retroceder sobre nuestros pasos hasta la última referencia del roadbook sobre la que tengamos plena seguridad, donde debemos recalar o ajustar el kilometraje de nuestro odómetro para hacerlo coincidir con los kilómetros que se indican en dicha referencia, garantizándonos así una correcta navegación en las sucesivas indicaciones.

La organización del evento nos facilitará el roadbook en la víspera de cada etapa, para que lo podamos repasar y colorear a nuestro antojo. Se trata de destacar la información que nos ofrece para realizar una lectura más rápida e intuitiva cuando estemos en marcha:

 

  • Verde para las indicaciones sin peligro
  • Azul para las que requieran mayor atención
  • Rosa para destacar las referencias visuales
  • Rojo para los avisos de peligro y límites de velocidad

Puede ser un criterio válido para un primer contacto con el roadbook, que con el tiempo iremos personalizando a nuestro gusto y necesidad.

La navegación roadbook, con jornadas que pueden superar los 250 kilómetros o las 350 indicaciones a interpretar, es mucho más que una aventura o competición, es un desafío contra uno mismo donde la capacidad de concentración y análisis adquiere mayor relevancia que el año de fabricación de nuestra moto.

Bebe antes de tener sed, come antes de tener hambre y tómatelo con tranquilidad afianzando cada una de las indicaciones del roadbook. Piensa que tu pilotaje estará muy por encima de tus nociones de navegación; encuentra el equilibro entre ambas y disfruta con seguridad de esta disciplina deportiva que seguro, si te atreves, se hará con un sitio privilegiado en tu calendario.

Fuente y fotos: Pablo Pillado / Con la colaboración de F2R©