Para que tu moto funcione a la perfección necesitas ponerle el aceite más adecuado. Te vamos a explicar los tipos de lubricantes que existen y lo que necesitas saber.

Cada motor necesita su aceite, en líneas generales deberemos utilizar el que nos recomienda el fabricante, pero conviene tener unas nociones básicas para no cometer errores que puedan afectar al rendimiento o incluso dañar componentes del motor. Si tienes conocimientos más avanzados podrás salirte de las recomendaciones del fabricante y realizar tus pruebas para sacar lo máximo al motor.

Una vez que la motocicleta se pone en marcha, los componentes del motor empiezan a moverse, el aceite lubrica la superficie de estos componentes para que se muevan con fluidez y no se dañen con el rozamiento. En función del tipo de motor, de si es una moto convencional o de competición y también de la temperatura, necesitaremos utilizar un aceite u otro.

Existen tres tipos de aceite para motor:

  • Mineral. Este tipo de aceite es el más básico por lo que no está recomendado para motos de carreras. Es el más económico.
  • Sintético. El tratamiento al que está sometido le confiere mejores prestaciones que el mineral, siendo la mejor solución tanto para vehículos de serie, como de competición.
  • Semi-sintético. Se trata de una mezcla de aceite mineral y sintético por lo que tiene características de ambos, siendo más económico que el sintético.

Existen 3 normativas independientes que clasifican los lubricantes en función de la viscosidad, calidad y tipo:

  • SAE (Society of Automotive Engineers). Según la normativa SAE J 300, se clasifica por su viscosidad y por su temperatura de utilización. En un aceite 10W40, la primera cifra, antes de la letra W (winter o invierno), es la viscosidad a bajas temperaturas (0º). La segunda cifra indica la viscosidad a altas temperaturas (100º). Un número mayor se traduce en un aceite más espeso, un número más bajo en un aceite más líquido. 

A menor viscosidad, el roce con la superficie es menor, lo que favorece el deslizamiento entre las piezas y, por tanto, se reduce el consumo, aumentando la eficiencia. En el caso de las motos de competición, los motores alcanzan temperaturas muy elevadas por lo que es recomendable usar aceites de mayor densidad. Un aceite muy denso no es la mejor opción en motos estándar porque no alcanzan las temperaturas de las motos de carreras y el rozamiento y el desgaste será superior.

Aunque los más utilizados son los multigrado, también existen los monogrado, que no varían sus características de densidad a pesar de los cambios de temperatura, lo reconocerás por la nomenclatura con un solo número delante de la W: 10W, 20W, etc.

  • API (American Petroleum Institute). Según esta nomenclatura norteamericana, nos podemos encontrar las siglas S(gasolina) o C (Diesel), seguida de otra letra a partir comenzando por la A en adelante, según orden alfabético, en el que la A es el más básico. Para obtener esta clasificación, el aceite debe superar una serie de pruebas de motor.
  • JASO (Japanese Automobile Standards Organization). Esta norma japonesa se creó debido al problema que presentan los embragues bañados en aceite que son los que incluyen las motocicletas de marcas japonesas. El aceite debe cumplir una serie de requisitos en sus componentes para no dañar las piezas del embrague. Por ejemplo, la norma JASO T903:2016 asegura su buen funcionamiento con motocicletas de 4 tiempos. MA, MA1, MA2 hace referencia a embragues húmedos, bañados en aceite, en el que MA es el más básico y va aumentando de calidad en orden ascendente. MB sería para embragues secos. Para motores de 2 tiempos, la norma es la JASO M 345 en función de sus propiedades lubricantes y de emisión de humos. FA, FB, FC,… sería para motocicletas de 2 tiempos donde FA sería el más básico.

También debemos diferenciar varios tipos de aceite según el motor de la moto:

  • Aceite de motor para motores de 4 Tiempos.
  • Aceite de motor para motores de 2 Tiempos.
  • Aceite de Mezcla, válido únicamente motores de 2 Tiempos para mezclar con la gasolina en las proporciones indicadas por el fabricante.