Por fin ha vuelto a España el piloto Mario Román, quien, como ya sabéis, ha realizado una exigente gira por América, que, en primer lugar le llevó hasta Costa Rica, para, seguidamente, visitar Estados Unidos, Colombia y Perú, combinando carreras con cursos de conducción y regresando a casa con el estupendo balance de dos victorias y un segundo puesto.

¿Cuáles han sido tus mejores momentos a lo largo de este mes?

«Sin dudarlo, los vividos en Perú con motivo del curso de una semana que allí impartí. ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque tuve la oportunidad durante cinco días de guiar a un grupo de alumnos por territorios vírgenes sin repetir un solo tramo y orientándome sin GPS, en jornadas de unas ocho horas de enduro, atravesando unos lugares de ensueño. Hacíamos unos 70 kilómetros al día, todo por senderos de bosque, y no me perdí ni una sola vez ».

Y malos momentos, ¿los ha habido?

«Pues realmente, no. No ha habido malas caídas, ni de mis alumnos en los cursos, ni mías en carrera, de modo que lo peor del viaje ha sido la paliza de aeropuertos, coche, cambios de hotel…».

¿Has tenido problemas de aclimatación con la humedad y los cambios de altura?

«La verdad es que no. Cada vez reacciono mejor ante los cambios, sobre todo, de altura, y bueno, he estado montando en moto a unos 4.000 metros, pero apenas lo he acusado, cuando, sin embargo, el primer año me acuerdo de que en Quito ni siquiera conseguía conciliar el sueño más de dos horas seguidas».

En cada país los respectivos importadores de Sherco te han ido cediendo motos, tanto para correr como para poder dar tus cursos. ¿Qué tal ha funcionado todo eso?

«Muy bien, he estado atendido de maravilla y siempre me han dejado motos muy nuevas, a estrenar o, como mucho, con unas veinte horas de uso. En Costa Rica dispuse de una Factory 2018, pero estaba también impecable. Yo llevo conmigo una lista de lo que quiero en la moto y así en cada país me bajan la suspensión, me la carburan, etc., siguiendo mis propias indicaciones».

Y luego tú viajas con algunas cosillas en la maleta, ¿no?

«Sí, y en este caso, como la carrera que disputé en Estados Unidos, la Tennessee Knockout, era importante, con más razón. Me llevé desde España asiento, estriberas, culata, Slingfast…».

¿Qué te ha aportado tu paso por estos cuatro países, como piloto y como persona?

«Como piloto, siempre aprendes algo de los demás, que a veces te aportan puntos de vista diferentes en cuanto a, por ejemplo, cómo afrontar un obstáculo. Y después, personalmente, el contacto con la gente, con los cursillistas en especial, te enriquece mucho, porque tratas con aficionados de entre 40 y 50 años que tienen sus negocios y sus ocupaciones, pero que se organizan la vida para poder dar rienda suelta a su pasión por las motos y que disfrutan muchísimo montando».

Y ahora ya en Europa, ¿qué te espera?

«Este mes viajaré a Andorra para probar culatas con Sherco y trabajaremos a mucha altitud para evaluar su eficacia en esas condiciones. Estaremos allí una semana y media. Después viene una carrera nocturna en Oporto, el 21 de este mes, y a continuación volaré a Turquía para allí disputar una nueva edición de la Sea to Sky, en la que ya he conseguido dos segundos y un tercer puesto y que confío esta vez pueda saldar con una victoria».

Para terminar: ¿cuándo concluye tu temporada? ¿Tienes o no tienes vacaciones?

«Entre carreras y eventos, me temo que no voy a estar libre hasta mediados de diciembre. A partir de ahí ya hablaremos de vacaciones…».

Fuente y fotos: MoremotoRacing