El piloto del Repsol Rally Team finaliza 39º, a pesar de sufrir un percance sin consecuencias.

“Nos hemos comido una duna, pero por suerte el coche apenas ha sufrido daños y, sin duda, lo más importante es que hemos llegado a meta”.

“No vivía una etapa así desde Mauritania con un recorrido que te obliga a conducir siempre en tensión y no te permite ni el mínimo descuido”.

Isidre Esteve ha pasado con buena nota la primera etapa larga del Dakar 2018. El piloto del Repsol Rally Team ha completado los 267 kilómetros cronometrados por el desierto de Perú en 39º lugar, a pesar de sufrir un leve accidente en una duna que ha afectado la columna de dirección de su prototipo BV6 preparado por Sodicars Racing. Este contratiempo le ha obligado a pilotar la segunda parte de la jornada con el volante más bajo de lo habitual.

El día comenzaba con buenas noticias para el piloto de Oliana, ya que ASO le comunicaba que recuperará el tiempo perdido en la prólogo por un mal funcionamiento del GPS cedido por la organización. Aunque desconoce la cantidad exacta de minutos, sin duda que ello le permitirá dar un salto importante en la general y acercarse a su objetivo inicial de luchar por el top 20 absoluto y por el podio de su categoría T1.2, en la que ahora ocupa la quinta plaza provisional.

Este domingo, el Repsol Rally Team afrontaba el bucle de Pisco con el hándicap de partir muy retrasado, por lo que se han encontrado las dunas muy castigadas por el paso de otros participantes y a varios vehículos atrapados. Aun así, Isidre Esteve y su copiloto Txema Villalobos han completado la especial con un destacado tiempo de 5h 29:35.

“Llevábamos un ritmo muy bueno hasta que, después del CP1, en el segundo intento de subir una duna muy alta, hemos cogido inercia, nos hemos lanzado y hemos saltado por delante y chocado de morro. Me he agarrado tan fuerte al volante que he doblado la columna de la dirección y el aro del freno de los mandos me tocaba las piernas”, explica el piloto de Repsol y Onyx Seguros.

Antes de reanudar la marcha, junto a su copiloto y experto mecánico Txema Villalobos han tenido que elevar ligeramente el volante y comprobar que la dirección funcionaba correctamente. Isidre Esteve reconocía que “los mandos de Guidosimplex no han quedado en su posición normal, sino más bajos, pero no he tenido más remedio que adaptarme y tirar para adelante. Lo más positivo es que hemos logrado superar una jornada muy complicada y llegar a meta, para que los mecánicos del equipo reparen la dirección sin problemas”.

En opinión del ilerdense, esta jornada ha resultado la más dura vivida desde que participa en coche. “Desde Mauritania que no vivía una etapa así, tan difícil, con dunas cortadas y tan complicada de navegación. Me encanta esta nueva filosofía de Dakar, porque te obliga a ir siempre en tensión y no puedes relajarte ni un instante. El mínimo descuido se paga muy caro y prueba de ello es que hoy hemos visto muchos coches volcados y enganchados en la arena”, comentaba.

Mañana, tercera etapa peruana con salida en Pisco y llegada a San Juan de Marcona, con 502 kilómetros en total, de los cuales 295 serán cronometrados. “Será otra auténtica prueba de fuego en la que lo más importante es conducir muy finos y no cometer errores”, sentencia Isidre Esteve.

Fuente: Mediagé Comunicación

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