Los amantes del cross-country encontrarán el entorno ideal para descubrir el rally raid o pulir sus destrezas: los más hábiles obtendrán su clasificación para el Dakar. Lo explica David Castera, director del Merzouga Rally.

El Merzouga Rally vive este año una pequeña revolución. ¿Cuál es el concepto nuevo que veremos en la cita marroquí?

«Sabemos que todos los moteros que empiezan a cogerle el gusto al cross-country sueñan con participar en el Dakar. Por supuesto, no es realista presentarse sin estar preparado al cien por cien, así que hemos decidido proponer un recorrido progresivo para acompañar a todos esos aspirantes hasta su bautismo de fuego en el Dakar, y el Merzouga será una de las primeras escalas del trayecto. Habrá dos fórmulas de participación: el «Raid», para quienes estén de verdad en la fase 1 de descubrimiento de la disciplina y el desierto, y luego el «Rally test» para quienes se sientan capaces de competir con un roadbook siguiendo instrumentos de navegación. A continuación, los participantes estarán en condiciones de afrontar el Rallye du Maroc, por ejemplo, y después el Dakar. Razón de más para querer orientarlos en ese aprendizaje».

¿Cuáles serán entonces los principios de esta academia del rally raid y cómo será su funcionamiento?

«El Merzouga ya tiene esa vocación de trampolín para el Dakar, pero queremos ir más lejos en el aspecto formativo. Por ejemplo, cuando impartamos un taller teórico sobre navegación, iremos después con los pilotos para ver cómo se les da y explicarles por qué han interpretado mal algún punto del roadbook. Lo mismo para el pilotaje: los formadores estarán sobre el terreno para explicar cómo se franquean las dunas en SSV y cosas así. No serán clases particulares, pero sí vamos a hacer hincapié en la personalización de los consejos. Y por supuesto, haremos todo lo que esté en nuestra mano para explicar al detalle los elementos externos de la carrera: la preparación, la alimentación, la recuperación…»

La clasificación no se hará en función de la velocidad, sino de la navegación. ¿Se tratará de una carrera de regularidad?

«No exactamente. Para valorar las capacidades de cada uno al enfrentarse a la navegación, daremos prioridad a la validación de los waypoints. Entre los que no cometan ningún error, el mejor será el que haya recorrido menos kilómetros. Ahora bien, esa clasificación por puntos se ponderará también siguiendo otros criterios: el respeto del tiempo disponible y de las zonas de velocidad limitada o, por ejemplo, la implicación en las sesiones formativas. Es importante porque el éxito en el Dakar depende de muchos detalles, así que hay que prepararse al máximo y tenerlos en cuenta todos. De hecho, será como un examen continuo que durará cinco días. Y al final, se tendrá la oportunidad de diplomarse para el Dakar».

Con toda esa atención puesta en los pilotos aficionados, ¿cómo se las compondrán los veteranos del rally raid?

«Es verdad que ya no vendrían con los mismos objetivos, pero seguirán teniendo su sitio en el Merzouga porque mantenemos estándares elevados en lo que concierne a las condiciones de carrera. Es decir, que los roadbooks serán los mismos que en el Dakar y el nivel de seguridad será similar, por ejemplo con un helicóptero medicalizado. Tendrán la ocasión de hacer pruebas durante una semana en un entorno parecido al de la competición y podrán concentrarse en sus dotes de navegación siguiendo el ritmo que mejor les convenga. Contamos con ellos también para transmitir su experiencia si así lo desean. En cuanto a los equipos y preparadores, se les ofrece la posibilidad de proponer a sus clientes actuales y potenciales un marco nuevo para poner a prueba sus vehículos. En realidad, este evento estará abierto a todas las familias del rally raid».

Fuente y fotos: ASO