Jaume Von Arend, piloto y aventurero especialista en el mundo de las Trail, ha emprendido su apasionante viaje acompañado de una Ducati Multiestrada 1200 Enduro Pro. En enduromagazine seguimos compartiendo su día a día relatado por él mismo.

DÍA 12:

Escribo esto sentado en un banco frente al lago de Ioánina. Como veréis en la foto el sitio y el momento merecen dedicarles un rato.

 

Ayer lo primero que hice fue visitar Berat (Albania). La parte antigua es una joya, con calles empedradas empinadísimas y estrechas. Tanto, que los tejados de las casas se tocan entre ellos. El aprovechamiento máximo del espacio. Sin embargo lo que en otra ciudad significaría oscuridad en las casas aquí no pasa al estar una casi encima de la otra. Y es lo que le da esa singularidad: las mil ventanas.

 

Desgraciadamente nada de ese buen gusto arquitectónico ha quedado para las nuevas construcciones, el resto de la ciudad, bastante grande por cierto, es horrorosa.

 

De Berat salí hacia la costa. La carretera hasta Vlorë es un auténtico desastre. Llegué a poner la configuración enduro en la Multi para absorber mejor los baches. Pobres coches que tengan que pasar a menudo!!.

 

Vlorë es una ciudad costera en pleno desarrollo. Debe ser muy turística ya que está llena de grandes hoteles y terrazas en su ámplio paseo marítimo. Pero han importado todos los defectos de la costa masificada. Supongo que el único atractivo deben ser los precios y la magnífica playa de su bahía.

 

Seguí mi camino por la mítica carretera SH8. No me defraudó, ¡es fantástica!.


Empieza metiéndose en un parque natural que aún estando pegado a la costa tiene unas montañas altísimas por las que sube la carretera. Al llegar al punto más alto las vistas al mar son maravillosas.

 

La bajada es vertiginosa y el asfalto en buen estado hace que sea difícil contenerse y no ir rápido. Aquí puse el modo sport en la Ducati y nos divertimos un buen rato, que bien frena y se mueve a pesar de ir cargada!!.

 

Los 125km de Vlorë a Sarande no tienen desperdicio: curvas y curvas en una carretera sin tránsito con unas vistas preciosas.
Llegué a Sarande sobre las 4 de la tarde y con mucho calor. Tanto rato viendo el mar con ese azul espectacular hizo que me apeteciera quedarme a dormir allí y disfrutar de una tarde/noche de playa. Pero se me pasó de golpe al ver otra vez el típico estilo de ciudad de sol y playa.

 

Comí algo rápido y seguí hacia el sur. Mi última esperanza era Ksamil. La carrerera hasta allí pasa por una estrecha franja de tierra muy con vistas a los dos lados que vale la pena.

 

Ksamil no es Sarande pero vaya… Feas construcciones que estropean lo preciosa que es la costa. Pero encontré un hotelito pegado a una cala que me pareció perfecto. Allí me fuí pero estaba completo. Desilusionado decidí irme de Albania sin probar su mar.
Puse rumbo a Ioánina desde donde tengo varias rutas interesantes.

 

Antes tuve que cruzar un río en una barcaza que hace de ferry y allí me encontré con un alemán y su Africa Twin.

 

En el corto trayecto empezamos a charlar. Viaja solo, sin gps ni dirección concreta y me preguntó donde iba. Le dije que a Ioannina y decidió venir conmigo.

 

Ya en la ciudad escogimos un hotel cutre en el centro pero con parking para las motos y nos fuimos a cenar junto al lago. Es lo que tiene ir en moto, no es difícil conocer gente y compartir experiencias, fue una cena muy interesante.

 

Y hoy toca hacer muchas curvas…si consigo levantarme de este banco

Fuente y fotos: Jaume Von Arend

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