Jaume Von Arend, piloto y aventurero especialista en el mundo de las Trail, ha emprendido su apasionante viaje acompañado de una Ducati Multiestrada 1200 Enduro Pro. En enduromagazine seguimos compartiendo su día a día relatado por él mismo.

DÍA 18:

Esto se acaba. Noto una mezcla de alegría por volver con mi familia y tristeza ya que mi gran viaje llega a su fin.

 

Lo cierto es que lo que empezó como un “plan B” tras el fiasco del viaje a USA, ha acabado siendo un planazo a pesar de las prisas en organizarlo. Ha salido perfecto y lo he disfrutado muchísimo, espero que se haya notado en las crónicas que he ido colgando y que, por lo que me han ido comentando, servirán para que más de uno haga un recorrido similar. Os lo aconsejo.

 

Hoy la etapa del rally era corta y se acababa en la playa, con fin de fiesta incluído. En teoría una etapa de trámite que al final no lo ha sido tanto, por ejemplo para los dos pilotos accidentados tras chocar de frente al cabo de poco de haber salido. Uno de los dos se había perdido y volvía en dirección contraria. Menudo palo no poder acabar por algo así. Y algo sobre lo que se tiene que reflexionar, han habido demasiados accidentes y varios de este tipo. También con coches que circulaban por la especial. Es muy complicado y a la vez peligroso organizar rallys en zonas tan habitadas como esta.

Los pilotos reconocían haberlo pasado mal este último tramo. Cualquier error podía dar al traste con todo el esfuerzo de tantos días. Ese es el caso de Isaac Feliu que llegaba exhausto pero pletórico tras la hazaña que acababa de realizar: salir desde su casa en moto, tener que cambiar el motor por el camino, correr el Hellas y quedar tercero de su categoría tras dos intocables oficiales como Birch y Doretto. Y no contento con eso ahora seguirá en moto hasta Austria a participar en el Erzberg Rodeo. Me saco el sombrero y le hago reverencias, sobre todo por su fuerza de voluntad inquebrantable. Bravo!!!

 

Otro que más de lo mismo es Sergi Wap. Tras una fortísima caída de la que milagrosamente salió ileso estuvo reparando su destrozada KTM990 hasta las tantas de la madrugada. La recompensa? Acabar el rally.

 

O Joan Casals que también cayó el día anterior, destrozó sus aparatos de navegación y se machacó el tobillo. Por la mañana vió que conseguía ponerse la bota, se enganchó a otro participante para que le guiara y también entró. Casi no podía caminar pero estaba radiante de felicidad.

 

Y Enric Farre. Enric tuvo un grave accidente en Mauritania, en el Internacional Rally. Lo cierto es que nos hizo sufrir mucho ya que las heridas eran graves. Tras una larga recuperación ha vuelto a correr y ha acabado el Hellas. Al acabar lloraba como un crío. Sueño conseguido.

 

Y muchas otras historias que me habré perdido. Para muchos correr estos riesgos les puede parecer una estupidez. Yo creo que es una muestra de superación ante las adversidades que se puede aplicar en el deporte o cualquier otra faceta de la vida y que nos hace más fuertes. Bravo a todos ellos!!!

No sé si algún día correré un rally así, puede que ya sea tarde para mí. Pero viéndolos llegar emocionados tengo que reconocer que me entraba el gusanillo, era emocionante.

 

También me pude hacer una foto con el gran Heinz Kinigardner mi ídolo de juventud y con Chris Birch, los dos unos tipos amables y cercanos. Por cierto Birch está emocionado con la 790, dice que es la KTM que los amantes del off road esperamos. Pronto lo sabremos.

 

Por mi parte fue un día tranquilísimo. Los vi salir y me fuí a hacer el recorrido de nuestra categoría. Como que era casi todo asfalto me metí por algunas pistas de montaña a disfrutar de unos paisajes preciosos. Grecia me ha enganchado completamente.

 

Luego me fui a la playa a verlos llegar y de nuevo por carretera al hotel. Venía la peor parte del viaje: hacer el equipaje y subir las motos y bártulos a los camiones que las llevarán a sus destinos. Mi último reto fué subir a Bellissima al camión por una estrecha y empinada rampa. Me imaginaba el desastre que podía pasar y no quería acabar el viaje así. Encaré la rampa y miré al interior del camión, gas y arriba!! Que alivio al poner los dos pies en el suelo!! Y que contento de no haber dado opción a los que esperaban abajo con las cámaras preparadas!! 

 

Tras la cena con los amigos al hotel. Al cabo de una hora y media sonaría el despertador para ir en coche a Atenas.

Fuente y fotos: Jaume Von Arend

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