Jaume Von Arend, piloto y aventurero especialista en el mundo de las Trail, ha emprendido su apasionante viaje acompañado de una Ducati Multiestrada 1200 Enduro Pro. En enduromagazine seguimos compartiendo su día a día relatado por él mismo.

DÍA 19:

Escribo esta última crónica desde el aeropuerto de Atenas, esperando a embarcar rumbo a Barcelona.

 

Hoy casi no he dormido. Para abaratar costes hemos compartido coche de alquiler. Desde Olimpia a Atenas hay casi 4 horas de camino y los otros tres salían temprano así que a las dos me pasaban a recoger en el hotel.

 

En cambio mi avión sale a las 10 de la noche así que he tenido un día para visitar la capital de Grecia.

 

Tras dejar el equipaje de mano en la consigna del aeropuerto me iba en metro al centro. Mi primera impresión no ha sido buena: suciedad y dejadez en la “zona nueva” de la ciudad. En cambio cuando me he ido acercando a la Acrópolis la cosa ha cambiado. Casitas en empinadas cuestas, flores y árboles, cafeterías y restaurantes bien decorados… Muy agradable.

 

He encontrado un sitio que me ha gustado y me he quedado a desayunar. Mientras recargaba el móvil he aprovechado para escribir la crónica de ayer. Error!!

 

Cuando he llegado a la Acrópolis ya estaba completamente invadida por el ejército armado con los palos selfie. Horroroso, costaba caminar. He estado a punto de dar la vuelta pero ya estaba allí y los edificios se veían imponentes.

 

Me he quedado. Lo cierto es que es una maravilla y su situación allí arriba permite unas vistas espectaculares de la ciudad.

Luego he bajado a pasear por el casco antiguo. En algún momento debía ser bonito, antes que las tiendas de souvenirs cutres y los restaurantes para turistas lo invadieran todo. Completamente masificado de turistas (como yo) y con todo pensado para que gastemos nuestro dinero.

 

Vas caminando y por todos lados aparecen ruinas y edificios antiguos. Cuanta historia hay en esta ciudad!!

 

Buscando y rebuscando he conseguido meterme por calles secundarias donde había menos gente. Aquí los grafiteros hacen horas extras. He encontrado un restaurante tranquilo y he pasado un buen rato.

 

Sin apenas haber dormido y con el cansancio que llevo en el cuerpo no creo que haya sido el mejor día para visitar Atenas. Aún así es una ciudad potente y con muchos atractivos que merece ser visitada con más calma.

 

En unas horas llegaré a casa. Mañana a trabajar y volver a la rutina. Pero el recuerdo de este viaje quedará para siempre.

 

¿Qué tiene viajar en solitario que me ha enganchado tanto?. ¿Superar temores?, ¿Salir de la zona de confort?. ¿Tener que tomar decisiones sin la ayuda de otros? Supongo que un poco de todo. La cuestión es que no hay vuelta atrás y espero poder seguir haciéndolo. He notado como el viaje me iba atrapando. A medida que pasaban los días me sentía más seguro, más cómodo. Improvisando, cambiando de planes, sin forzar decisiones, dejando que el viaje fluyera… Y eso lo ha hecho aún mejor. Además con la suerte de no haber tenido ni un solo percance y con el añadido de ir con Bellissima, mi fiel compañera de viaje que se ha portado como una campeona. ¡Qué gran moto!!

 

Un agradecimiento enorme a Pablo Silván de Ducati Ibérica que han vuelto a darme apoyo en mis locuras y se mantuvieron firmes a pesar de la desilusión que tuvimos todos anulando el viaje a USA.

 

Y por descontado a mi familia y a Claire que me deja escaparme por estos mundos de Dios sin una queja, siempre a mi lado.

 

Muchas gracias a todos y a los que leéis mis tostones, me he sentido muy acompañado.

 

Abrazos!!!

Fuente y fotos: Jaume Von Arend

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