Jaume Von Arend, piloto y aventurero especialista en el mundo de las Trail, ha emprendido su apasionante viaje acompañado de una Ducati Multiestrada 1200 Enduro Pro. En enduromagazine seguimos compartiendo su día a día relatado por él mismo

DÍA 5:

La visita a los lagos de Plitvice era una de las visitas top del viaje. Sin embrago cada vez soporto peor los sitios abarrotados de gente y había visto fotos en las que los turistas apenas podían moverse por las pasarelas de madera. Eso es en verano pero aún así no esperaba encontrarme la entrada completamente vacía y con la chica de la venta de tickets con cara de sueño y aburrida. Eran las 7 de la mañana y yo su primer cliente. Luego tambien he tenido para mi el barco que cruza al otro lado del lago.


Poder caminar solo entre esas increíbles cascadas era mucho más de lo que podía esperar. Ha sido fantástico, ¡no había nadie!!. Sobre las 10 han empezado a llegar las hordas invasoras de asiáticos armados hasta los dientes con palos de selfie.


Tras una batalla desigual ya que me superaban en número y armas, he tenido que tocar a retirada o la cosa habría acabado mal.

 

Mientras caminaba hacia el hotel (unos 20 minutos a pie) ha caído la primera tormenta del día. He quedado empapado pero me daba igual, ya había sido el visitante VIP de Plitvice. En ralidad me alegraba pensando en los de los selfies caminando en cola por las pasarelas bajo esa tromba de agua.


En el hotel me he vestido de moto y he salido a disfrutar de la lluvia. Mi próximo destino ha sido un antiguo y fantásmagorico aeropuerto de la época de la guerra de los balcanes. Toda una experiencia.

 

Como indican los carteles, allí aún quedan minas enterradas, una triste herencia de las locuras que podemos hacer los humanos. ¿Cuantas deben quedar?.

 

Al regresar he pasado por una granja pensando en los hijos de los granjeros, tan cerca de esa zona… inquietante.

 

Aún se ven cráteres supongo que formados por la explosión de las bombas y unas cintas blancas que no sé si tendrán algo que ver con la búsqueda de las minas.

 

La lluvia me ha respetado en Plitvice y el aeropuerto pero en el viaje hacia Zadar ha sido tremenda. Sigo alucinado con el traje Ducati que aguanta estoicamente por mucha agua que caiga.

 

Cerca de Zadar el aguacero era tal que he decidido irme hacia Split, no tenía sentido ver la costa croata así. De hecho apenas se veía el mar.

 

En Sibenik por fín el cielo se ha abierto y he podido hacer unas fotos de Bellissima al lado del mar. Lo hemos agradecido los dos.
Ya en Split he podido conocer a mi amigo de Facebook Joško. Después de cenar me ha hecho de fantástico guía por la preciosa Split. ¡Gracias amigo!!

 

Hoy hacia Sarajevo.

Fuente y fotos: Jaume Von Arend

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