Jaume Von Arend, piloto y aventurero especialista en el mundo de las Trail, ha emprendido su apasionante viaje acompañado de una Ducati Multiestrada 1200 Enduro Pro. En enduromagazine seguimos compartiendo su día a día relatado por él mismo

DÍA 8:

Esto va cada día a mejor. Ayer casi no me llovió!!

Llegué el primero al parque Durmitor con el personal de venta de tickets con cara de sueño, esto se está convirtiendo en un clásico.

 

Al poco de llegar a los lagos empezó a llover, no me lo podía creer, me había levantado con un sol radiante.

 

Aún así no pensaba dejar de ver como mínimo los lagos más accesibles, así que me puse la ropa de agua que cogí por si el traje Ducati no aguantaba (error) y aún no había usado hasta ahora.

 

La lluvia no llegó a ser fuerte pero era molesta, sobre todo teniendo en cuenta que no llevo calzado apropiado. El esfuerzo mereció recompensa, el cielo se empezó a abrir y pude ver los lagos en pleno esplendor, que maravilla de sitio… ¡y lo que debe quedar por ver!!

 

Cuando salía del parque empezaban a llegar los asiáticos de los palos selfie que me persiguen a todos lados pero no consiguen pillarme. Otra vez había podido disfrutar de los paisajes completamente solo.

De Durmitor me dirigí a la garganta del río Tara, impresionante. La fui siguiendo y me dirigí hacia la capital de Montenegro: Podgorica. Lo que no imaginaba es que no dejaría el Tara hasta allí, enlazando una garganta tras otra. Esa carretera es impresionante, con túneles y escavaciones en la roca para poder dejar un hueco por donde pasar. Bonita y peligrosa como demostró un accidente que ví en directo, por suerte sin consecuencias. Lo cierto es que en Montenegro la gente conduce despacio, los controles de velocidad son frecuentes (me han parado 4 veces pero no me han pillado aún y el límite de velocidad bajísimo.

 

No le dediqué mucho tiempo a Podgorika, no leí en ningún sitio que valga la pena. El centro de la ciudad me pareció anodino pero me gustó muchísimo la catedral ortodoxa, muy curiosa en su exterior y preciosa en el interior con sus pinturas coloristas.

 

Luego me dirigí al parque Lovcen y subí hasta la cima del mausoleo. Alucinantes las vistas desde allí pero para ganarlas hay que subir una escalera que debe tener como 400 peldaños!! y no creo exagerar, a ver si mi amigo Joan Carles Campobadal me dice cuantos son exactamente. Pero merece la pena. Desde allí se ve el inmenso lago Skadar que separa Montenegro de Albania y las inacabables montañas de Montenegro, un país que me ha sorprendido y enganchado. Me ha gustado tanto que le he dedicado un día más de lo previsto.

 

Me costó irme pero se hacía tarde y tuve que salír hacia Kotor donde esperaba dormir. Lo hice por una carretera/camino que baja vertiginosamente hacia esta increíble ciudad en pleno fiordo y que voy a visitar ahora. Tenía muchas ganas de ir por esa carreterita intuyendo las vistas pero por muchas fotos que había visto nunca me podía hacer a la idea de la realidad. ¡Inolvidable!

 

Siguiente destino: Albania

Fuente y fotos: Jaume Von Arend

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