La piloto de Soficat Xerox rompe todos los pronósticos al terminar undécima absoluta, pese a la falta de preparación con la que tuvo que afrontar el Rally Dakar.

Estoy muy feliz con este resultado. No hubiera pensado nunca acabar así, llegando como he llegado a la carrera. He sufrido mucho para estar aquí. Si hace un mes me dicen que hago la 11, no me lo creo”.

Laia Sanz sigue invicta, infalible y previsiblemente sorprendente en el Rally Dakar. Ninguna mujer en la historia ha logrado igualar los hitos que está consiguiendo en motos la de Corbera de Llobregat en las 41 ediciones de esta competición. Ningún otro piloto en activo de la categoría de las dos ruedas ha podido acabar nueve participaciones consecutivas en el rally más extremo del planeta. Y, como siempre, ha vuelto a hacer lo que nadie podía esperar: esta vez, terminar en una insólita 11ª posición absoluta, el año que peor preparada llegaba a la cita por culpa de las enfermedades (una mononucleosis, la fiebre Q y una neuropatía) -ya superadas- que han condicionado su estado físico.

La de Soficat Xerox ya tiene su nueve de nueve y el segundo mejor resultado final en un Dakar para ella al superar por una posición el 12º lugar del año pasado. Le han faltado dos puestos más para igualar el histórico 9º absoluto de 2015, la mejor clasificación de una mujer, pero eso hubiera sido más increíble aún. “Estoy muy feliz con este resultado. No hubiera pensado nunca acabar así, llegando como he llegado a la carrera. He sufrido mucho para estar aquí. Si hace un mes me dicen que hago la 11, no me lo creo”, comentaba exultante a su llegada a la meta Laia Sanz.

En esta última jornada del rally, sin opciones de alcanzar el top 10, Laia se jugaba mantener la undécima posición que consiguió en la víspera. Para ello tenía que zafarse de los ataques de Kevin Benavides, que empezaba el día decimosegundo a 13 minutos y 37 segundos de ella, a los que se han añadido 15 minutos de penalización de la jornada anterior. En un Dakar como el de este año, Laia no se fiaba e, incluso, ha tenido un momento de apuro.

“He empezado un poco nerviosa porque tenía muchas ganas de acabar y que fuera todo bien. En este Dakar cada día han pasado cosas y hoy no era un día de trámite. La prueba es que he tenido un susto. En el paso por un río me he torcido mucho el pie y pensaba que me había hecho daño, así que me he tomado el resto de la etapa con calma. Pensaba que Kevin Benavides me pillaría, pero no ha sido así al final. Estoy súper contenta. Quiero dar las gracias al equipo y a la gente que ha estado cerca de mí estos meses tan difíciles”, ha contado.

Laia Sanz también ha tenido palabras para su compañero Toby Price en el equipo KTM, que se ha terminado imponiendo con una victoria final también “impensable”. “Lo de Toby es de otra galaxia. Con la mano rota y unos dolores fortísimos no sé cómo ha sido capaz de pilotar a este nivel y ganar la carrera. Al llegar al campamento cada día, dejaba caer la moto porque no podía sujetarla más del dolor. Es brutal lo suyo y me alegro un montón por él y por todo el equipo”, ha celebrado. “Ya estoy preparando la maquinilla para afeitarle el cabello. De ésta no se libra”, bromea Laia en referencia a la apuesta que hicieron ambos si el australiano conseguía acabar en el top 5.

Fuente y Fotos: Mediagé Comunicación© /Marcin Kin©