La firma Oset, especializada hasta la fecha en la moto de trial infantil con propulsión eléctrica, irrumpe en el sector del cross/enduro con un modelo, el MX-10, igualmente eléctrico y destinado a los niños, que, a la vista de su particular versatilidad, puede abarcar un amplio rango de edades, desde los tres-cuatro años hasta los siete o más.

Y ello, en base a las amplias posibilidades de reglaje que ofrece su motor: actuando sobre tres potenciómetros, fácilmente accesibles, podemos definir con precisión los parámetros de potencia, velocidad, e inmediatez de respuesta, de manera que el niño que aún no ha dado sus primeros pasos sobre una moto se encontrará con una montura de prestaciones mínimas y máxima seguridad, al tiempo que los chavales ávidos de sensaciones fuertes no se sentirán defraudados, puesto que un reglaje tipo «todo abierto» pondrá en sus manos un verdadero cohete. El motor de origen – 1400 w- se alimenta, por cierto, mediante una batería de litio de 48 v y 20 Ah -opcionalmente, de 22,5 y 25-.

Ante esa eventualidad de reglaje «racing», los diseñadores de Oset han debido echar mano de unos frenos y unas suspensiones en consonancia, muy en la línea de los equipa, por ejemplo, la KTM 50 SX Mini, y se incorporan discos de 160 mm. de diámetro en ambos trenes, así como una vistosa horquilla invertida multirregulable, con barras de 35 y 100 mm. de recorrido. El freno trasero, eso sí, se acciona no con el pie sino con la maneta izquierda, tal y como en la popular Yamaha PW.

La Oset MX-10 pesa, «oficialmente», 35 kilos y combina agilidad con una muy brillante aceleración, una frenada potente y progresiva, y unas suspensiones de razonable comportamiento. Monta unos reposapiés con buen «grip» y su dotación de serie incluye un dispositivo de seguridad «hombre a tierra», protector para manillar y potencia, llave de contacto, e indicador luminoso del nivel de la batería.

Cuesta 2.999 euros, esto es, 300 menos que la mencionada KTM, y el importante dato de la autonomía no es en absoluto un dato fijo, puesto que se ve afectado tanto por el tipo de uso, como por el peso del piloto y la configuración del motor, pudiéndose cifrar entre los 60 y los 90 minutos.

Fuente y Fotos: C.Larreta@

 

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