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Los hermanos catalanes Oriol y Gilbert Escalé pensaban que lo más duro había sido tener que esperar hasta el último minuto la ayuda providencial de Nasser Al-Attiyah para poder partir al asalto de su primer Dakar. Sin embargo, ya desde la primera especial, la pista les ha mostrado lo dura que es la carrera.

Sentado con la cabeza gacha sobre un maletero a la sombra del centro médico de la zona de llegada, Oriol Escalé trata de restablecerse de una primera jornada extenuante que remataba en la antepenúltima posición del pelotón de motos. Su rostro demacrado refleja una tremenda decepción, tanta que el piloto casi se ofende cuando le preguntamos por lo ocurrido y por el paradero de su hermano. “Hemos vivido una jornada infernal”, termina confesando.

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Gilbert ha tenido un problema con la cadena ya en el enlace y se ha visto obligado a detenerse en dos ocasiones para arreglarlo. Pensábamos que lo había conseguido pero cuando llevábamos 20 km de espacial se le ha roto irremediablemente la cadena y ha perforado el cárter de la moto, que perdía a continuación todo el aceite. Le he remolcado durante más de 40 km, hasta que hemos encontrado un alma caritativa que nos ha prestado un poco de aceite. Hemos conseguido reparar la moto y reanudar la carrera pero no por mucho tiempo: 20 km más tarde, la cadena volvía a romperse y esta vez ya no había nada que reparar… Así que Gilbert me ha dicho que continuara, que él se las apañaría como buenamente pudiera… Espero que logre salir de ésta. Aunque terminé la especial, es evidente que no es el inicio de carrera que teníamos en mente”, concluye antes de marcharse precipitadamente, probablemente para ocultar sus emociones.

Sin embargo, horas después recibía una buena noticia. Gracias a la deportividad de algunos corredores, Gilbert finalizaba la primera especial con un retraso de 3h12 respecto de su gemelo, tras progresar muy lentamente por la pista con una cadena “remendada”. Atrás queda ya el martirio vivido, pues lo único importante es que tanto él como su hermano podían tomar la salida de la segunda etapa y seguir escribiendo su historia en las carreteras del Dakar 2014.

Fuente y fotos: Jordi Vidal Conejo